Las loncheras, apuesta de los padres ante la falta de comedores escolares en Venezuela

Desayuno que da el Programa de Alimentación Escolar (PAE) en Venezuela. [Cortesía]

 

La inflación y los altos costos de los productos en Venezuela no han sido obstáculos para que muchos padres traten de cubrir las loncheras escolares de sus hijos, no solo porque el rendimiento académico del niño puede verse afectado si no se alimenta adecuadamente, sino porque en el país hay una gran cantidad de escuelas que no cuentan con comedores.

Por Fabiana Rondón | Voz de América

Vanessa Lagos, de 30 años, vive en El Cafetal, un sector del este de Caracas, y tiene una hija de 3 años inscrita en una maternal privada de la zona, como se le conoce a sitios tanto públicos como privados donde reciben a niños de pocos meses de nacidos. Desde que su hija asiste al centro educativo hace ya dos años, ella se encarga de garantizarle el desayuno diario.

“Yo siempre suelo llevar loncheras porque en el colegio no tienen esa modalidad de comedor. De hecho, ellos ofrecen otras actividades en las tardes y los niños que se quedan también deben llevar el almuerzo. En mi caso, mi hija solo está hasta el mediodía”, dijo a la Voz de América.

Lagos es selectiva en cuánto a los alimentos que incluye en la lonchera de su hija. Cuenta que procura no enviarle dulces, sino comida más saludable, como huevos, yogurt griego, panquecas, arepas, frutas y galletas integrales.

“Cuando está en la escuela, comer le resulta divertido porque está con sus amigos. Entonces aprovecho para enviarle cosas nutritivas y que a ella le gusten, para que coma sano”, explica.

Lagos dice que suele gastar más dinero para incorporar frutas, como fresas y manzanas a la dieta de su pequeña hija. Recientemente – explica- gastó alrededor de 60 dólares en frutas y un paquete de galletas para completar las loncheras del mes. La cifra supone cuatro veces el salario mínimo de Venezuela.

“Yo siempre busco alternativas, porque los niños se aburren muy rápido. Creo que lo mejor es tratar de ser creativas y enviar los alimentos que sean nutritivos pero de una forma original, y que a ellos les resulte rico”, agrega.

Sin embargo, la realidad de una parte de la población es distinta. La más reciente Encuesta Nacional de las Condiciones de Vida (Encovi) reveló que casi la mitad de los niños de entre 3 y 5 años de edad en Venezuela están excluidos de la educación inicial, y una de las causas es el tema alimenticio.

De acuerdo con la encuesta, a los padres les resulta mucho más costoso llevar a su hijo a una escuela donde no haya un comedor establecido que garantice su comida diaria que dejarlo en casa.

“Gastamos unos 20 dólares al mes en su lonchera”

Daniela Iglesias, de 30 años, es madre de un niño de 2 años que asiste a un maternal ubicado en Catia, en el oeste de Caracas, y su horario es de 7:00 a.m. a 3:00 p.m. A pesar de que la institución es pública, tampoco hay un comedor, así que su madre debe enviarle el desayuno y el almuerzo diariamente.

A diferencia de Lagos, la planificación de Daniela no está centrada en alimentos sin azúcar y otros derivados, principalmente porque son productos muy costosos.

“En su lonchera incluimos carbohidratos, proteínas y a veces frutas y jugos. El desayuno y el almuerzo son hechos en casa, hoy por ejemplo le enviamos bollitos con queso y pasta con pollo y papa. La merienda es la que puede variar, le compramos alimentos procesados, como las galletas”, dice a la VOA.

Iglesias reconoce que aunque la inflación “no da tregua”, ella y su esposo han logrado cubrir la alimentación de su pequeño. Actualmente gastan 20 dólares mensuales.

Comedores insuficientes

El tema de los comedores en la escuela pública de Venezuela tiene varias aristas. Principalmente esta tarea está a cargo del Programa de Alimentación Escolar (PAE), que fue creado en 1969 y reimpulsado en 1996. El PAE es dirigido por el Ministerio de Educación en conjunto con la Corporación Nacional de Alimentación Escolar (CNAE). Su objetivo es garantizar una alimentación diaria balanceada y de calidad.

En 2018 el ministro de Educación, Elías Jaua, prometió que ese año el programa llegaría a las escuelas públicas de todo el país. Sin embargo, no se ha logrado esa meta. Más de la mitad de los estudiantes que asisten a una escuela donde funciona el PAE no están recibiendo los alimentos a diario, reportó la Encovi en su encuesta 2022.

Tal es el caso de dos de los hijos de Jennifer Guzmán, de 35 años, quienes estudian en una institución ubicada en San Martín, oeste de Caracas. En esa escuela funciona el PAE, aunque a media máquina, ya que no entregan comida a diario, y cuando lo hacen, solo es almuerzo.

Los almuerzos del PAE, según Guzmán, no suelen variar mucho. Por lo general son arepa y huevos revueltos con sardinas. No viene acompañado de una bebida ni de frutas.

De acuerdo con Raquel Figueroa, coordinadora nacional de la Unidad Democrática del Sector Educativo (UDSE), una agrupación de los factores de la educación de los gremios docentes y ONG educativas, el funcionamiento del PAE es irregular y deficiente en las pocas instituciones a las que llega.

Figueroa afirma que el PAE solo está entregando almuerzos en las escuelas y liceos. Los almuerzos tienen un alto nivel de carbohidratos y bajo en proteínas y vegetales.

“El Servicio de Alimentación Escolar que hoy llega a las escuelas y liceos ha disminuido en su aspecto proteico (…) ha bajado notablemente su calidad”, dijo a la VOA.

El Palacio de Miraflores no respondió a una solicitud de comentario de la Voz de América.

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP, por sus siglas en inglés) también se encarga de brindar alimentación en las escuelas venezolanas desde hace un año. Este programa funciona en el interior del país. Comenzó en el estado Falcón en julio de 2021 y actualmente también asiste a las escuelas de los estados Barinas, Trujillo, Yaracuy, Anzoátegui, Monagas, Delta Amacuro y Sucre. Su objetivo es llegar a 1,5 millones de personas para el final del año escolar 2022-2023.

El otro hijo de Guzmán recibe este beneficio en un liceo de Fe y Alegría, ubicado en Artigas. Sin embargo, la madre dice que la calidad de los alimentos no es la mejor, por lo que opta por enviar desayuno y almuerzo.

“Suelen poner una pasta con arvejas y ensalada roja. A veces incluyen proteína. Yo decidí enviarle la comida desde casa y es un gasto mayor. Solo en su almuerzo se me van casi 50 dólares al mes. Es un esfuerzo que prefiero hacer antes de que mi hijo esté mal alimentado”, dijo.

Tanto el PAE como el Programa Mundial de Alimentos son ayudas dirigidas específicamente al sistema escolar público, aun así no todos estos centros cuentan con un comedor.