Matthew McConaughey: la difícil vida de abusos sexuales, excesos y tragedias del “hombre más sexy del mundo”

Matthew McConaughey. EFE/EPA/DAN HIMBRECHTS/Archivo

 

A lo largo de sus 53 años ha convivido con azares que combinan talento y éxito, papeles icónicos, una larga lista de romances, que incluyen a Sandra Bullock, Ashley Judd, Renee Zellweger, Patricia Arquette y Penélope Cruz. Pero no todo fue fama y gloria en sus días.

Por infobae.com

En contraste con su optimista vibra relajada, la vida de Matthew McConaughey está llena de momentos trágicos. Desde su crianza en Texas, hasta el enfrentamiento con la muerte, el ganador del premio Oscar como mejor actor en 2014 por el film “El club de los desahuciados”, ha pasado por situaciones realmente oscuras.

Una familia tormentosa

Nacido como el menor de tres hermanos en Uvalde, Texas, el 4 de noviembre de 1969, Matthew David McConaughey tuvo lo que él describe como una educación cristiana conservadora con su padre Jim, un ex jugador de fútbol americano convertido en propietario de una gasolinera, y la maestra Katherine, su madre.

Creció en un hogar autoritario. Sus padres eran demasiado impetuosos y en una ocasión, recuerda McConaughey, su madre le rompió la nariz a su padre con el teléfono durante una pelea y él la amenazó con un pomo de kétchup. Terminaron fundidos en un abrazo. En una entrevista en The Tim Ferriss Show, el actor recordó: “Mi madre y mi padre tenían una relación muy física y a menudo violenta y a los gritos, de ahí que se hayan divorciado dos veces y se hayan casado tres, entre ellos”.

Además, McConaughey explicó en una entrevista en el programa Red Table Talk, de Facebook: “La relación de papá y mamá era como un huracán en el Pacífico”. En su autobiografía “Greenlights” (2020) escribió, “Cuando amenacé por primera vez con escaparme de casa, mis padres me hicieron las maletas”. Y en cuanto a la disciplina, sus padres nunca lo castigaron porque su madre afirmaba, “Eso sería una pérdida de tiempo. Y el tiempo es tu activo más valioso. Así que agacha la cola porque te voy a dar una paliza”.

La relación entre Matthew y su madre, Kay, ha pasado por altibajos. El actor reveló que se peleó con ella cuando ésta empezó a revelar secretos a los medios de comunicación. “Podía compartir cosas con ella, algunas de esas cosas que compartía, podían aparecer en las noticias de las seis de la tarde, al otro día”, explicó. Y reveló que, en una ocasión, encendió la televisión sólo para ver a su madre guiando una cámara por la casa de su infancia y contando detalles privados sobre su educación. El actor dijo que tuvo que limitar las futuras conversaciones: “No pude hablar con ella como mi madre durante ocho años”. Pero una vez que McConaughey se sintió estable en su carrera de actor, le dijo a su mamá que era libre de contar cualquier cosa.

Tiempo agridulce en el extranjero

Cuando llegó a la escuela secundaria, el chico de ojos azules ya provocaba suspiros: fue votado como “el más guapo” en su último año. A los 18 se fue a Australia como estudiante de intercambio. Según US Weekly, “tuvo seis trabajos diferentes, incluyendo cajero de banco, mecánico de barcos, procesador de fotografías, asistente de abogado, trabajador de la construcción y asistente de golf. Tenía 18 años y pesaba sólo 63 kilos”. Y, como cuenta: “No sabía qué diablos quería hacer. Sabía que quería ir a la universidad, pero no qué quería estudiar. No sabía lo que quería ser. Pero sí que me gustaban los viajes y la aventura”, reconoció.

McConaughey también experimentó de primera mano la peligrosa vida salvaje de Australia, como reveló en Today: “Cuando estuve ahí casi pisé una serpiente marrón. Debería haberme mordido. […] Cruzó entre mis piernas y me dio un gran susto”.

Del anonimato a los flashes

A su regreso a los Estados Unidos, se matriculó en un curso de Derecho en la Universidad de Texas, y luego se cambió a Cine. Su primera experiencia en la pantalla llegó en 1991 cuando apareció en un puñado de películas de estudiantes y en un comercial de cerveza. Un año después, el cineasta en ciernes estaba dirigiendo su propio corto: “Chicano Chariots”.

Sin embargo, un encuentro casual con el director de casting Don Phillips en un bar de Austin lo puso de nuevo al otro lado de la cámara, con un papel en el drama de 1993 sobre la mayoría de edad “Dazed And Confused’’ (”Rebeldes y confundidos”).

Pero fue su primer protagónico como un joven abogado idealista en “A Time To Kill’’ (”Tiempo de matar”), papel que le arrebató a los ya consagrados actores Brad Pitt y Val Kilmer, lo que colocó a Matthew firmemente en el mapa del mundo del espectáculo. Y cuando, en el verano de 1996, la revista Vanity Fair lo usó en la portada justo antes del estreno de la película, se convirtió instantáneamente en una sensación mediática y en “la próxima gran promesa”.

Al principio le resultaba raro que la gente dijera cosas personales, como dar el pésame porque su perro tuviera cáncer, lo que le hacía preguntarse: “¿Cómo sabían que tenía un perro?”. McConaughey se sinceró sobre su querida mascota, una mezcla de labrador y chow-chow, llamada Ms. Hud, en un episodio de 2006 de The Oprah Winfrey Show. El actor contó que lo adquirió en una perrera de Arizona, en los años 90: “Hicimos un viaje por carretera de California a Florida y de regreso le diagnosticaron un cáncer en Luisiana de camino al este. A la vuelta le amputaron una pata”.

Enfrentándose al abuso

Cuando Matthew era sólo un adolescente, sufrió abusos sexuales. En su autobiografía afirmó: “Me chantajearon para que tuviera relaciones sexuales por primera vez cuando tenía 15 años. Estaba seguro de que iba a ir al infierno por el sexo prematrimonial. Hoy, sólo estoy seguro de que espero que no sea así”.

En su segunda mitad de siglo de vida, McConaughey se abrió para contar con voz propia datos escalofriantes sobre su pasado. En una entrevista en el podcast The Conversation: About the Men de Amanda de Cadenet, habló sobre aquel chantaje y el haber sido drogado y abusado sexualmente. “Fui abusado por un hombre cuando tenía 18 años mientras estaba inconsciente en la parte trasera de una camioneta. Nunca me he sentido una víctima. Tengo muchas pruebas de que el mundo conspira para hacerme feliz”. Sin embargo, el actor afirmó que nunca dejó que el trauma de ser abusado sexualmente o chantajeado de chico lo venciera.

Cuando la presentadora del programa Tamron Hall señaló que el actor no detallaba en sus memorias los perturbadores sucesos, McConaughey respondió: “En última instancia no hay nada que me parezca constructivo en los detalles. Siento que esos detalles, a menos que tengan una forma constructiva realmente buena para ayudar a otras personas, podrían haber sido tomados y reportados por voyeurismo”.

Si bien no entraría en demasiados pormenores sobre ninguno de los incidentes, dijo que sabía que algo andaba mal, en ambas situaciones, según la orientación que recibió de sus padres.

Actitud, esfuerzo y humildad siempre

En contraste con los personajes centrados que McConaughey ha interpretado a menudo en la pantalla, el actor en la vida real es muy impulsivo. En una entrevista para The Guardian, se sinceró sobre cómo se siente con su propia carrera. “Nunca he hecho una película que esté a la altura de lo que imaginaba que podía ser. He participado en un montón de películas que respeto mucho, por las que siento amor y creo que son geniales. Y he hecho interpretaciones con las que estoy muy contento y me digo: ‘¡Buen trabajo, McConaughey!’ Y no creo que haga una que esté a la altura”.

En su revelador discurso al recibir el Oscar, el actor explicó que cuando tenía 15 años consideraba que su héroe era él mismo, dentro de diez años. Luego, a los 25, el héroe de Matthew era él mismo, dentro de diez años, volvió a declarar. “Así que cada día, cada semana, cada mes y cada año de mi vida, mi héroe está siempre a 10 años de distancia. Nunca voy a ser mi héroe. No voy a conseguirlo. Sé que no lo soy y eso me parece bien porque así tengo a alguien a quien seguir persiguiendo. Mi lema en la vida es seguir viviendo”.

Arrestado y en la cárcel

Con el aumento de la fama, en la segunda mitad de los años 90, Matthew se encontró regularmente en el centro de los informes de las noticias, especialmente cuando iba a fiestas, clubes, o se lo relacionaba románticamente con otras celebridades. No pasó mucho tiempo antes de que los excesos lo metieran en problemas.

En octubre de 1999, según The Washington Post, “El actor Matthew McConaughey fue arrestado a primera hora del lunes durante un disturbio en su casa, en el que la policía dijo que estaba bailando desnudo y tocando el bongó. La policía dijo que fueron llamados a la casa de McConaughey en un barrio de lujo en el oeste de Austin, Texas, después de recibir una queja por música muy fuerte. Lo vieron a través de una ventana desnudo, tocando tambores y a otro hombre bailando y dando palmas”. Llevaba 32 horas de fiesta seguidas y terminó en la comisaría por “posesión de marihuana y resistencia al arresto”.

McConaughey detalló el suceso en su libro: “Mientras tocaba a todo trapo mi dicha, dos policías de Austin también pensaron que era el momento de irrumpir en mi casa, sin previo aviso, luchar contra mí en el suelo con sus porras, esposarme e inmovilizarme”. El periódico también señaló: “Joe Turner, el abogado de McConaughey, dijo que la policía registró ilegalmente la casa del actor y utilizó una fuerza excesiva”.

El ganador del Oscar fue puesto en libertad con una fianza de 1.000 dólares, después de lo que pareció ser una noche bastante grata. Según The Washington Post, McConaughey dijo sobre su breve estadía en la cárcel: “No espero alquilar un lugar allí, pero fue una estancia agradable para una noche”.

Amor y paternidad

En una entrevista con People, el actor recordó las interacciones de su infancia con su papá. “Era tener que decir ‘Sí, señor’ a mi padre y a sus amigos. Y tener que darles la mano y mirarles a los ojos. Sabía que se trataba del respeto a los mayores pero un denominador común en mi mente era: ‘Oh, es porque son padres’. Eso me entusiasmó”. Esto le quedó grabado a McConaughey, que ahora es padre de tres hijos.

Matthew McConaughey y Camila Alves, una modelo brasileña 13 años menor, se conocieron en 2007, cuando él tenía 37 años y ella 25. Lo suyo fue amor a primera vista.

“La primera vez que la vi caminar en el local pensé: ‘¿Quién es esa?’ ‘¿Qué es eso?’ La forma en que se movía me dejaba ver a una persona segura de sí misma. Es una mujer con la que puedes pasar tiempo sin pedir permiso, ajena al mundo público que conozco”, cuenta en “Greenlights”.

Sobre ese primer encuentro en una discoteca de Los Ángeles en la primavera de 2007 había hablado anteriormente en otra entrevista anterior. “Éramos un grupo de hombres solteros pasando un buen momento. Me pregunté quién era e inmediatamente comencé a tratar de llamar su atención desde mi lugar. A los pocos segundos supe que tenía que cruzar la pista e ir a buscarla”, contó el actor.

Para no correr el riesgo de que le dijera que no, en lugar de invitarla a ella sola, le propuso a todo su grupo que se uniera a él y sus amigos. El único problema de la noche era el idioma, ya que ella hablaba solo portugués. McConaughey se sacó un as de la manga: “El poco español que sé ayudó mucho”.

A Matthew le gusta bromear sobre su primera cita y dice que secuestró a Camila Alves. Como ella no tenía coche, la invitó a seguir la cita en casa y al final la invitó a dormir… en la habitación de invitados. “Intenté meterme allí dos veces, pero me sacaron, y eso fue lo que hizo que terminara de enloquecerme”, confesó sobre la pasión que hoy sigue sintiendo por su mujer.

Desde que se conocieron no se han vuelto a separar y McConaughey asegura que le ha sido fiel todo este tiempo. “Desde la noche en que la conocí no he tenido una cita con nadie más”. Cinco años más tarde de aquel encuentro en un bar, McConaughey y Alves se dieron el “sí, quiero” en un rancho de Austin.

Matthew cuenta en su libro que siempre tuvo claro que quería ser padre. Lo fue por primera vez en 2008, cuando nació su hijo mayor, Levi; después llegó Vida; y más tarde Livingston.