Domingo Alberto Rangel: Petro contra Macondo

Domingo Alberto Rangel @DomingoAlbertoR

Envidia nos dio a quienes escuchamos el discurso del presidente Petro en su toma de posesión y no faltó quien recordó aquella frase lapidaria del Libertador cuando nos calificó a los venezolanos como “cuartel”… mientras a Bogotá la trató de “universidad”.

El nuevo Presidente a pesar de ser capaz de hablar por horas como acontece con la mayoría de los políticos de la izquierda hispanoamericana… fue relativamente parco en su retórica. No llegó a la hora y tocó todos los temas importantes.

Pero sobre todo Petro fue fiel a las promesas de campaña… e incluso se podría decir que en parte en el discurso actualizó su ideología que algunos consideraban vetusta… a las claves del siglo XXI.

Claves que tienen más en común con el devenir actual del Partido Comunista Chino que con el PSUV… a pesar de las palabras que se parecen.

Gustavo Petro tocó varios temas… algunos de ellos no son ni de izquierda ni de derecha. Pero todos los esbozó con cierta profundidad… a diferencia de lo que se escucha las pocas veces que nuestros gobernantes o los adversarios que desde la oposición aspiran a serlo… hablan más allá de entrevistas complacientes con fablistanes mercenarios.

Donde queda en evidencia mucha ignorancia, cuartelera según Bolívar… poca ideología y menos aún planes o programas que descaradamente se sustituyen por recitales circulares de mantras.

Pero, hablando desde la paz no habló de revolución… sino de “una segunda oportunidad” que entre todos se ganó.

Señaló que será “el Presidente de toda Colombia” y para ello prometió descentralizar.

Apoyó la unidad latinoamericana y más allá de mantras y mucha retórica que se escucha a los bolivarianos cuando tocan ese tema… Petro fue práctico y didáctico cuando mencionó al maíz que “nació en este continente y que debemos volver a cultivarlo”.

Comentario que tiene su colofón que obliga a comerciarlo entre nuestros pueblos.

Largo habló Petro de las drogas en su discurso al señalar sin titubeos que “la Guerra Contra las Drogas ha Fracasado” y que la solución la tienen “los poderes del mundo”… la ONU… USA y Europa digo yo que son quienes al legalizar algunas drogas… pueden acabar con las mafias que, recordó el nuevo Presidente colombiano “se fortalecen y debilitan el estado”.

Mencionó las energías limpias… el desarme… crímenes… la inseguridad… la corrupción y algo para la galería… “recuperar lo que se robaron”.

Fue enfático cuando dijo Petro lo que en Colombia es un cambio de 180 grados: “los cuerpos de seguridad del estado no perseguirán la oposición política o la prensa libre… sino la corrupción”.

Escuchando a Gustavo Petro en su discurso se nota que si tiene éxito… en medio del desierto dejado por el retiro de los Estados Unidos, puede ser el líder de Latinoamérica… por encima de AMLO, Díaz Canel, Lula o Nicolás Maduro.

La toma de posesión estuvo llena de simbolismo desde ser reconocido tres días antes del acto protocolario y ancestralmente… por una manifestación de caciques y pueblos indígenas que para tal fin se congregaron en la Sierra Nevada de Santa Marta… hasta la llegada de la espada de Bolívar que un Petro joven como integrante del M 19 la había secuestrado décadas atrás.

Espada que terco hasta el final –con razón se ganó el epíteto de Porky- mantuvo encaletada el ahora ex presidente Duque… quien tal vez termine como la Bachelet en un alto cargo internacional… por los servicios prestados… desde donde pasará al archivo donde la historia envía a quienes no solo fracasaron en sus políticas… sino que no dejan obra útil para ser recordada.

En Colombia no se puede dejar de mencionar un escritor y quien mejor en el discurso de Petro que García Márquez… amigo de la izquierda y especialmente de los comunistas venezolanos y de Fidel Castro.

Petro al trazar lo que se propone… recordó que Colombia debe dejar atrás los 100 Años de Soledad… único punto en el cual discrepo.

Para mí lo que no solo Colombia sino toda Hispanoamérica debería dejar atrás… es Macondo.

Pueblo donde los habitantes viven librando guerras inútiles que nunca ganan… donde como aquél ciudadano Superlano se la pasan del burdel a la fiesta… donde lo “revolucionario” es intentar acostarse con hermanas y tías… y dónde poco o nada se trabaja.

La soledad puede ser provechosa… imitar a Macondo no.