Crisis en Argentina: Alberto Fernández y Cristina Kirchner, decididos a una guerra fría

Crisis en Argentina: Alberto Fernández y Cristina Kirchner, decididos a una guerra fría

Archivo (Luciano González)

 

De la guerra contra la inflación, a pesar del anuncio rimbombante de Alberto Fernández, hay pocas señales. Lo que atraviesa al Frente de Todos por estas horas es una guerra fría entre el Presidente y su vice Cristina Kirchner.

Por: Clarín





Sin acuerdo ni acercamientos, pero con la certeza en ambos campamentos de que no hay margen político para encabezar una ruptura y mantener la expectativa electoral para 2023, desde ambos sectores prometen no dar el primer paso que implique la desintegración del Gobierno, a pesar de que todavía restan 20 meses para el recambio y ya no quedan dudas de que el vínculo entre los dos principales referentes de la coalición está roto.

Esta semana, luego de versiones que daban cuenta de que estaba dispuesto a romper y a pesar de no volver a intentar un contacto luego de que no le contestara el teléfono, el Presidente envió señales conciliatorias a Cristina y su tropa.

El símbolo de ese viraje fue el “aplauso” que pidió para su socia durante en un acto en Entre Ríos. Pero no menos importante fue el pedido a su entorno para que en los offs con periodistas no agitaran más la interna. La consigna, que también transmitieron los intendentes en la cumbre del martes, fue que “el riesgo es que vuelva (Mauricio) Macri”.

La reaparición mediática del ex jefe de Estado, que salvo por alguna excepción no recibió críticas desde el oficialismo, fue puesta como ejemplo de eso. “Mientras nosotros nos matamos, Macri vuelve y dice que se va a jugar al bridge y no le decimos nada”, reprochan.

Este viernes, desde Tucumán, a eso se refirió el canciller Santiago Cafiero: “Necesitamos encontrarnos, respetar la opinión del otro compañero. No seamos sectarios. Si somos sectarios vuelve Macri. Necesitamos comprender qué piensa el otro compañero”.

Pero también buscó marcarle la cancha al kirchnerismo duro: “Acompañemos al Presidente, sin medias tintas. Acá no sirven las medias tintas, esto es el peronismo”.

Más allá del ex presidente, la estrategia albertista se sostiene en la expectativa de poder revertir la historia desde la gestión (“Alberto está gobernando, tiene todo para sacar esto adelante”, afirman en Balcarce 50) y de esa manera poder captar sectores de centro de la sociedad que acompañaron a Fernández en 2019, pero que se desencantaron con el manejo de la pandemia y la crisis económica.

Aunque parezca insólito al cabo de estos dos años de administración, hay quienes creen cerca de Fernández que hay chances de pelear por la reelección. Sucede que para sostener esa posibilidad,apuntan, es imprescindible el voto K, del que una ruptura formal obligaría a prescindir.

En el universo albertista no faltan los escépticos que ven más complejo el derrotero del jefe de Estado para intentar la reelección. Dentro de ese grupo hay voces que hablan de una estrategia cargada de malicia del mandatario al no dar el primer paso con Cristina:

“Le rompieron el Gobierno, ahora que rompan ellos ó paguen por lo que rompieron”. La resignación que Alberto expuso esta semana, cuando confió que “esperaba que me acompañaran y no me acompañaron”, retumbó fuerte en los chats grupales.

Es que pese a los esfuerzos del albertismo por enarbolar la bandera de la paz interna, los dardos no se detuvieron a pesar del cese al fuego que, como contó este diario, propuso el albertismo al cabo del acto en el Polo Tecnológico de Palermo por el 24 de marzo.

Horas más tarde, el líder de La Cámpora Máximo Kirchner volvió a advertir que “el Gobierno tiene que ser con la gente adentro”, y acusó al Ejecutivo de mandarlo a cuestionar “desde todos los canales de televisión” por estar en contra del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

“Uno elige: los estudios de TV o la calle y la gente”, contrastó, en clara alusión a la buena sintonía que, antes de ser ungido como candidato por Cristina, tenía el Presidente con los medios de comunicación.

Pero no fue Máximo sino su lugarteniente en la agrupación y actual ministro de Desarrollo Social bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, quien blanqueó cuál va a ser la lógica del kirchnerismo.

“No nos podemos ir de algo que gestamos”, fue la réplica cuando se le recordó que desde Casa Rosada, a través de la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, se instó a abandonar el espacio a aquel que no esté alineado. “Si vos mismo no te sentís parte, si tenés una posición tan extrema, deberías preguntarte qué haces ahí, qué te lleva a permanecer”, había sido el planteo.

En este contexto, sin renuncias de La Cámpora, Alberto F. no tiene previsto hacer cambios en su Gabinete. Al menos en la primera línea. “Sólo en segundas ó terceras líneas”, se atajan en el Ejecutivo. El problema es que en varias carteras el vínculo entre ministros y secretarios que pertenecen a distintas tribus torna imposible el día a día de la gestión. El loteo que antes sirvió para contener hoy es el origen de los cruces.

Un dato a tener en cuenta: este viernes, mientras el frío con Cristina se mantuvo, Alberto F. ensayó un puente con el kirchnerismo, con una reunión de más de dos horas con el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, uno de los funcionarios que más contacto tiene con la vicepresidenta.